Tu plan de estudios
El pensum de tu carrera, semestre por semestre, con créditos y prerrequisitos. Marcas lo que ya viste y de una vez sabes cuánto llevas y qué puedes matricular.
El pensum completo, tus notas semestre por semestre, el horario de la semana y lo que tienes que entregar. Todo en un solo lugar, y todo cifrado en tu propio celular.
No pedimos tarjeta para probar. Si no te sirve, no pagas nada. En Android bájala como app: avisos con la app cerrada, huella para abrir y widgets con tus clases. En iPhone queda en el inicio con tres toques desde Safari («Ponerla en el iPhone» te los muestra).
Nada de esto es un cuaderno digital más. Cada parte existe porque resuelve algo que a un estudiante le quita tiempo o le da susto.
El pensum de tu carrera, semestre por semestre, con créditos y prerrequisitos. Marcas lo que ya viste y de una vez sabes cuánto llevas y qué puedes matricular.
Metes nota por nota con su porcentaje y te dice en qué vas, cuánto necesitas en lo que falta para pasar, y cómo queda tu promedio del semestre.
Tus clases por día con salón y profesor, y un calendario del mes donde también caben la cita médica, el grupo de estudio y los festivos colombianos.
Parciales, trabajos y exposiciones ordenados por lo que urge, no por cuándo los escribiste. Con aviso de lo que se vence esta semana.
Según las materias que estés viendo, aparecen las cosas que de verdad se usan en ellas: calculadoras, plantillas, glosarios. Con datos oficiales y el enlace a la fuente para que verifiques.
El artículo de la ley, la sentencia de la Corte Constitucional o el código de la CIE-11 se leen aquí mismo, traídos de la fuente oficial y siempre con el enlace para que lo compruebes.
Subes el banco de preguntas que te pasó el profesor —un Word cualquiera— y la app lo convierte en tarjetas para practicar. Y hay bancos ya listos para varias materias.
Antes de cada clase y cuando se acerca una entrega, aunque tengas la app cerrada. Tú escoges qué te avisa y cuánto antes.
Todo queda guardado en tu dispositivo. Si estás en un sótano sin señal, la app funciona igual y se sincroniza cuando vuelvas a tener datos.
Un tutorial guiado según tu carrera, preguntas frecuentes adentro de la app, y la escala de notas y el color a tu gusto. Nada que haya que adivinar.
Se abre desde el navegador sin instalar nada, pero en el teléfono puede ser mucho más.
Bájala desde aquí con «Descargar para Android»: se instala como cualquier app y, cuando hay versión nueva, se actualiza con un toque.
Desde Safari, con tres toques, queda en el inicio con su icono y a pantalla completa, con tu misma cuenta.
Esto no es una promesa de buena gente: es cómo está hecho. Aunque quisiéramos —o aunque alguien nos robara la base de datos— lo que hay adentro es ruido.
Empiezas con 5 días gratis sin darnos datos de pago. Si te sirve, escoges plan. Se paga por adelantado: no hay cobro automático ni cargos sorpresa.
Para probar sin comprometerte.
Cubre el semestre completo. Es el que más se usa.
El mejor precio por mes.
Se paga con la llave Bre-B, sin tarjeta y sin pasarela:
Transfieres, subes el comprobante y el acceso te queda activo de una vez. Si renuevas antes de que se te venza, los días que te quedan se te suman. Y si dejas de pagar, tus datos no se borran: la app queda en pausa y tu copia de seguridad la puedes bajar siempre.
Vamos subiendo pensums de a poco, revisando cada uno contra la fuente oficial antes de publicarlo. Preferimos ir despacio y que los datos estén bien.
Déjanos cuál es y te escribimos cuando la subamos.
Lo que más nos preguntan, contestado sin rodeos.
De verdad. Lo que escribes se cifra en tu dispositivo con una llave que sale de tu contraseña y que nunca se envía a ningún lado. Al servidor llega un bloque ilegible. No hay forma de abrirlo desde el panel de administración ni desde la base de datos.
Aquí está la parte incómoda: lo que escribiste no se puede recuperar. Como la llave sale de tu contraseña y no la guardamos, nadie —ni tú ni nosotros— puede descifrarlo sin ella. Lo que sí puedes es tocar «Olvidé mi contraseña»: te llega un enlace al correo, pones una contraseña nueva y entras con la cuenta vacía conservando los días que pagaste. Si tenías copia de seguridad, la restauras y quedas como estabas. Por eso insistimos tanto en que la bajes.
Sí, pero en uno a la vez: la cuenta vive en un solo dispositivo. Cuando entras desde otro, la app te pregunta si te la llevas para allá; si dices que sí, el anterior se cierra y tus datos aparecen en el nuevo. Es para que nadie la use a tus espaldas y para que la prueba gratis y los planes sean de una persona.
Nada se borra. Cuando se te vence te damos unos días más de gracia, y después la app queda en pausa: sigues pudiendo entrar a bajar tu copia de seguridad, siempre. El día que renueves, todo está donde lo dejaste.
Justamente por eso no usamos tarjeta. Transfieres a nuestra llave Bre-B desde Nequi, Daviplata o cualquier banco, escribes la referencia que te damos, subes el pantallazo y el acceso te queda activo de una vez, sin esperar a que alguien lo revise.
Los tomamos de la información pública de cada universidad y publicamos la fuente junto al plan para que tú mismo lo verifiques. Aun así, la palabra final la tiene tu universidad: si ves algo que no cuadra, escríbenos y lo corregimos.
Está pensada primero para el celular. Se abre desde el navegador, sin descargar nada, y también funciona en el computador. En Android puedes bajarla como app (con huella, avisos y widgets) y en el iPhone la fijas al inicio desde Safari con tres toques.
Sí. Es el mismo archivo que publicaríamos en la tienda, firmado por nosotros; Android te pide permiso para «instalar apps de esta fuente» solo la primera vez. Adentro no hay nada distinto de la app web: carga la misma versión viva, así que siempre tienes lo último. Cuando hay una versión nueva del instalador, la propia app te lo dice y la pone con un toque.
No. Son de estudio: para practicar el cálculo de una dosis, entender una escala o leer una sentencia con calma. Siempre te mostramos la fuente oficial para que la verifiques, pero en la vida real la palabra la tiene el protocolo de tu institución, tu profesor o el juez, no una app.
No. No hay publicidad, no hay rastreadores de terceros y no vendemos nada a nadie. El negocio es lo que pagas por usarla; si además vendiéramos datos, sería un abuso. Y en la práctica no tendríamos qué vender: lo que escribes está cifrado.
Sin tarjeta, sin compromiso y sin llenar un formulario largo. Correo, contraseña y ya.
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